Escucha activa y lenguaje corporal: dos claves de la comunicación asertiva

 Cuando pensamos en comunicarnos mejor, solemos enfocarnos en “qué decir”, pero pocas veces nos detenemos a pensar en “cómo escuchamos” o en lo que dice nuestro cuerpo mientras hablamos. En esta entrada quiero hablarte de dos aspectos esenciales de la comunicación asertiva: la escucha activa y el lenguaje corporal.

1. Escucha activa: más que oír, es comprender

Escuchar activamente implica prestar atención plena a la otra persona. No se trata solo de oír palabras, sino de comprender el mensaje, mostrar interés, evitar interrupciones y validar lo que el otro expresa.
Una persona que escucha activamente:

  • Hace contacto visual

  • Asiente con la cabeza o responde con frases breves (“entiendo”, “claro”)

  • No interrumpe

  • Repite o resume lo que ha entendido

Ejemplo: En lugar de pensar en cómo responder durante una discusión, practica el silencio y escucha lo que el otro quiere decir. Después, expresa tu punto de vista con calma y respeto.

2. Lenguaje corporal: lo que no decimos con palabras

Nuestro cuerpo comunica constantemente. La postura, el tono de voz, las expresiones faciales y los gestos complementan o contradicen nuestro mensaje verbal.
Una comunicación asertiva no solo cuida las palabras, sino también el lenguaje no verbal.
Por ejemplo:

  • Una postura relajada transmite seguridad.

  • Evitar el contacto visual puede parecer evasivo.

  • Hablar con los brazos cruzados puede transmitir rechazo.


Lenguaje corporal


Recomendación práctica: Antes de enfrentar una conversación difícil, observa tu cuerpo. ¿Estás tenso? ¿Cruzas los brazos? ¿Tu tono suena cortante? Pequeños cambios en tu postura o voz pueden marcar una gran diferencia.

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